Exposición en Bruselas rinde homenaje al papel del Congo en la Gran Guerra

0
809

gran-guerragran-guerraLos soldados africanos del Congo belga que participaron en la Gran Guerra, desterrados de la memoria colectiva de la antigua potencia colonial, reciben estos días homenaje en una exposición que pretende devolverles su legítimo papel histórico y que recorrerá toda Bélgica en los próximos meses.

«La idea vino al darnos cuenta de que en las calles de Bélgica y del Congo hay huellas de la Primera Guerra Mundial en África, pero que estas huellas no evocaban nada a la población», contó la historiadora belga Anne Cornet.

En efecto, como relata esta especialista en historia colonial, numerosas ciudades belgas, Bruselas incluida, tienen en su callejero una calle de Tabora, aunque pocos de sus habitantes saben que este nombre hace referencia a la victoria belga en este centro neurálgico del África oriental alemana el 19 de septiembre de 1916.

«A partir de esto nos dijimos que sería importante ofrecer al gran público una exposición bastante general, que no fuese demasiado erudita, pero que les diese una mejor idea de la importancia que tuvieron los congoleses», explicó Cornet, que trabaja en el Museo Real de África Central, situado a las afueras de Bruselas.

La exposición, organizada conjuntamente por este museo y por el Instituto de Veteranos, está ubicada en el corredor de la céntrica Galería Anspach, por lo que muchos de los que se acercan a hacer sus compras se detienen ante los paneles para descubrir una parte de la historia belga desatendida en el currículo educativo belga.

La experta lamentó que, pese a que los alumnos belgas sí estudian el sangriento conflicto que enfrentó tanto a los europeos como a los habitantes de sus colonias y, en menor medida, el oscuro pasado colonial de Bélgica, las consecuencias que tuvieron para los africanos y las africanas permanecen relegadas a lo anecdótico.

«No es normal que al salir de la escuela, con diecisiete o dieciocho años, algunos adolescentes no sepan que Bélgica llevara a cabo una colonización o tuviera mandatos de tutela», insistió a Efe Enika Ngongo, historiadora y doctoranda en la Universidad Saint-Louis de Bruselas, que colaboró con Cornet en este proyecto.

Ambas historiadoras añadieron que la división de competencias entre el Estado federal belga, las regiones y las comunas tiene como consecuencia una gran disimilitud entre la memoria histórica que se enseña y se promueve en las distintas partes del país.

En el caso de la memoria colonial, así como de la diáspora congolesa en Bélgica, Cornet cree que a partir del proceso descolonizador la sociedad belga «sufrió un trauma» y «la gente se fue desinteresando progresivamente», interés que solo se empezó a recuperar en torno a los años ochenta del siglo pasado.

A su juicio, es el mundo artístico el que ha tomado la iniciativa para recuperar esta memoria, a través de obras de teatro, exposiciones y otras manifestaciones artísticas.

La exposición, además, no se limita a lo estrictamente militar y abarca, entre otras cosas, la situación de la mujeres africanas y los menores durante la contienda, que no solo fueron las primeras víctimas de la violencia ejercida contra civiles, sino que muchas veces acompañaron a los soldados en el frente.

Ngongo se mostró convencida de la utilidad de una exposición como esta, que estará en Bruselas hasta el 29 de septiembre para después exhibirse en la Estación Central de Amberes y otros espacios públicos en ciudades como Ostende, Namur, Lieja o Lovaina la Nueva.

«Creo que es importante para las generaciones futuras», afirmó, pues en su opinión «es a ellas a las que tenemos que enseñarles su pasado, pero también esta multiculturalidad que es propia de Bélgica».

El objetivo es ayudar a reescribir la memoria de un país surcado por brechas identitarias para poder forjar una sociedad con «identidades múltiples», donde la historia personal de cada uno, diferente a la de su vecino, encuentre su lugar en una memoria colectiva plural, señalaron las expertas.

«Esperamos llegar al máximo de gente posible y que simplemente puedan hacerse preguntas, decirse ‘esto no lo sabía’, y mientras que alguno se pare y mire uno o dos paneles y se quede con una pequeña idea de todo esto, eso basta», concluyó Cornet.