El jazz, desde África hasta el arte panameño

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JazzSi el mundo fuera como un ensemble de jazz, no existirían las guerras. El proceso medular de este género implica un debate o conversación musical, en el que cada músico escucha la opinión de los demás antes de emitir la propia. Aunque existan las diferencias, el respeto prevalece, y la contribución de cada intérprete debe aportar a la armonía final.

‘El jazz es una improvisación sobre un tema, como un debate musical en que todo el mundo pone algo en el plato’, detalla Luis Carlos Pérez, saxofonista, compositor y coordinador de los programas educativos de la Fundación Danilo Pérez. ‘Lo bonito es que los músicos son capaces de escuchar la opinión del otro y respetarla’, agrega.

En esto concuerda con Mirie de la Guardia, amante del jazz y directora de Allegro Galería, un espacio que nació hace un cuarto de siglo para dedicarse a la música y fue evolucionando hasta llegar a lo que es hoy, sus paredes blancas entregadas a las artes plásticas.

Pero la vena musical de Allegro nunca se secó y en su afán por compartir el jazz —no solo en melodía sino a nivel didáctico—, con un mayor público, Pérez se acercó a la galería.

Estas dos cabezas unidas en un proyecto común resultaron en la primera temporada de jazz en Allegro, cinco miércoles de música y aprendizaje, cada uno con un tema distinto, a partir del siete de septiembre.

DE ÁFRICA A PANAMÁ Y NUEVA ORLEANS

El jazz provino de una tradición africana, algo que lo ha provisto de un marcado elemento tribal.

Danzaban y ‘tocaban en un círculo alrededor del fuego, con tambores, flauta y canto. Todos participaban’, señala Pérez. ‘Ese elemento lo tiene el jazz y es importante demostrarlo’.

En su libro The History of Jazz , el crítico de jazz e historiador de la música Ted Gioia describe cómo uno de estos bailes colectivos fue presenciado por el arquitecto Benjamin Latrobe, el 21 de febrero de 1819, en Congo Square (Nueva Orleans), quien no sólo dejó un vívido relato escrito del evento, sino que hizo distintos dibujos de los instrumentos utilizados. Estos ayudaron a confirmar que los instrumentos empleados eran idénticos a los de la música nativa de África.

Recuentos tradicionales indican que estos bailes siguieron ‘hasta alrededor de 1885. Dicha cronología implica que su desaparición casi coincidió con la aparición de las primeras bandas de jazz de Nueva Orleans’, indica Gioia.

Mientras tanto, Panamá, que también gozaba de influencia africana, produjo músicos que aportaron de manera importante a la historia del jazz.

Así arranca el primer miércoles en Allegro, demostrando las raíces del jazz, pero también desde su conexión con Panamá, empezando por Luis Russell —un bocatoreño que llegó a ser el director de la banda de Louis Armstrong, considerado por muchos como el padre del género—, y pasando por otros como Sonny White o Mauricio Smith.

‘Desde el principio Panamá estuvo en el jazz de una forma muy fuerte’, formula el saxofonista, agregando que asimismo el tamborito panameño tiene una conexión cercana con este género al que se le atribuyen orígenes afronorteamericanos.

‘Tocaremos música de diferentes artistas panameños que han estado en el la historia del jazz’, precisa el compositor panameño, ‘todo explicado de una forma muy didáctica’.