El «hollywood» del desierto marroquí quiere recuperar el brillo perdido

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hollywood del desierto marroquíLa ciudad de Uarzazate, antaño centro de grandes superproducciones hollywodienses, comienza a salir de su decadencia gracias a que nuevas series y películas apuestan de nuevo por los grandiosos paisajes del Atlas marroquí.

Situada en el sur de Marrakech, entre el Gran Altas y el Anti Atlas, Uarzazate atrajo en sus años dorados a grandes producciones de la talla de «Lawrence de arabia» (1962), «La joya del Nilo» (1985), «Kundum» (1997), «Gladiator» (2000), o «Babel» (2005), entre algunas de las más célebres.

Pero esta «meca del cine africano» sufrió en los últimos años un receso que resultó dramático para una ciudad que vivía marcada por la actividad cinematográfica y el turismo.

«Los pasados tres años (2011-2013) fueron de crisis, apenas encontrábamos trabajo, contrariamente a la década anterior», cuenta Yusef Marchuki, un joven especialista de escenas de acción, que este año ha vuelto a tener ofertas de empleo.

Para Marchuki, quien debutó en «El reino de los cielos» (2005) o más tarde trabajó en «Red de mentiras» (2008) y que al mismo tiempo colabora como técnico con canales de televisión, en Uarzazate siempre habrá algún habitante vinculado con el cine.

Como Marchuki, otras personas muestran su optimismo ante las buenas perspectivas que se presentan desde comienzos de 2014.

«Hay un retorno de confianza en la zona como destino cinematográfico», explicó Abderazak Zitouni, presidente de Uarzazate Films Commission, quien añadió en los primeros siete meses de 2014 doce producciones extranjeras fueron rodadas en estos estudios.

Atlas Corporation Studios, el mayor estudio de rodaje de los dos existentes en Uarzazate, ha comenzado a restaurar y levantar nuevos decorados de cara, por ejemplo, al esperado rodaje a partir de septiembre de la serie «King Tut», con Ben Kinsley como protagonista, o la nueva entrega de Batman.

Y a pesar de que la crisis de producciones ha empezado a despejarse este año, tras una recesión atribuible según los operarios locales a la crisis económica mundial y las revoluciones de la «primavera árabe», la zona sufre problemas estructurales que lastran su nuevo despegue.

Más allá de la luz y los paisajes variados que ofrece la zona, «hace falta todo el complejo de una industria cinematográfica», explica Zubir Bouhout, presidente del consejo regional de turismo en Uarzazate.

Para hacer frente a la creciente competencia de otros destinos como Jordania o algunos países de Europa central, Bouhout propone desarrollar las fases de preproducción y posproducción para ofrecer un «paquete completo» que anime al productor extranjero.

Zitouni, el presidente de Uarzazate Films Commission, y otros profesionales del sector apuestan por instalar el llamado «one stop shop», una especie de gran estudio con una sofisticada oferta de rodaje para las producciones extranjeras y que sea a la vez un parque de ocio.

La realidad es que las grandes producciones llegan con casi todo el personal especializado, y buscan en Marruecos poco más que «extras» para determinadas escenas y obreros para tareas básicas.

Otra desventaja es arancelaria: los profesionales lamentan que en zonas como los Emiratos Árabes se ofrezcan incentivos fiscales para los productores, algo que no da Marruecos.

También faltan en la ciudad incluso salas de cine, ya no para el público, sino también para los productores, que necesitan visionar su producto en bruto antes de introducir algunos cambios, tarea que actualmente deben hacerla fuera de la ciudad.

Ocurre algo así como en el cuento de la lechera: Uarzazate quiere verse como el «hollywood» de África, pero aún quedan muchas necesidades que colmar para alcanzar ese sueño.

Por Fatima Zohra Bouaziz