Desvío millonario en Angola: como un remake cinematográfico

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La revelación de detalles, nombres y relaciones de los personajes principales envueltos en el desvío de 500 millones de dólares pertenecientes al Banco Nacional de Angola (BNA) traen a la mente al taquillero filme norteamericano Ocean´s Eleven.
Más de un año después de materializada la trama real, The Wall Street Journal cuenta cómo se descubrió y -de paso- se detuvo en Londres la estafa, que calificó como uno de los mayores asaltos de siempre a un banco central.

Ahora, y después que el caso se encuentra en el Tribunal Supremo desde el pasado 21 de septiembre, el Jornal de Angola reproduce una versión del artículo publicado el pasado día 3 en la publicación especializada en economía bajo el título The $500 Million Central Bank Heist‒and How It Was Foiled (El golpe de los 500 millones de dólares del banco central y como fue frustrado).

La publicación norteamericana contó que la alerta de una sucursal del HSBC Holdings en un suburbio de Londres sirvió para detener la transferencia del BNA, efectuada por órdenes del entonces gobernador Valter Filipe, acusado en el proceso y en libertad.

Todo comenzó en septiembre de 2017 cuando un contador profesional intentó hacer una transferencia de dos millones de dólares para Japón. Realizadas las preguntas de rigor, el cajero se negó a realizar la operación e informó a la gerencia.

El banco británico rápidamente descubrió de dónde salieron los fondos, porque tres semanas antes (a mediados de agosto) responsables del BNA enviaron 500 millones de dólares a un modesto contador, cuya empresa estaba situada entre un café y una barbería en una cuartería de los suburbios.

Así fue como con el cruce de información bancaria y de la justicia del país europeo, los autores descubrieron que la transferencia formaba parte de un complot para defraudar al Estado angoleño semanas antes del fin de los 38 años de gobierno de José Eduardo dos Santos (1979-2017).

En el reportaje de varias páginas, Margot Patrick, Grabriele Steinhauser y Patricia Kowsmam establecieron que varios de los implicados falsificaron documentos al estilo de los personajes del taquillero filme de 2001.

El grupo tuvo relaciones en Lisboa, Londres y Luanda, y llegó a reunirse aquí con dos Santos.

La publicación recordó que las autoridades angoleñas ya procesaron al brasileño Samuel Barbosa da Cunha, el portugués José Pontes Sebastiao y al holandés Hugo Onderwater, para recuperar 25 millones de euros pagados anteriormente con vistas a la creación de un fondo de garantía que facilitara el alegado financiamiento multimillonario, supuestamente la justificación de la programada estafa.

Aunque sin desarrollarlo, The Wall Street Journal escribió que Angola pudo ser víctima de golpes semejantes durante décadas por parte de personas ávidas de enriquecimiento rápido y fácil.

Sebastiao, de 40 años de edad, es amigo de la infancia de José Filomeno dos Santos (hijo del expresidente dos Santos y entonces presidente del Fondo Soberano de Angola). Junto a Onderwater (un ingeniero agrónomo de 55 años de edad con inversiones en energía) planeaban inversiones en el país africano.

Da Cunha, el delegado, se describió como un especialista en comprar y vender garantías financieras.

El ministro de Finanzas Archer Mangueira rechazó participar en la operación, describió el periódico, al explicar que después entró el entonces gobernador del BNA.

Así la transferencia de dinero comenzó con el envío de 24,8 millones de euros a una cuenta del Commerzbank AG, en Frankfurt. De ahí se pasó dinero a Sebastiao y a Onderwater (cinco millones para comprar propiedades en Lisboa y en Reino Unido).

Otros 2,4 millones fueron para da Cunha, que en su cuenta en Linkedin acredita contar con 30 años de experiencia en el mercado financiero y de un doctorado en economía por la Universidad de Boston, y que la publicación negó al no existir registros de su paso por el referido centro.

El brasileño abandonó Londres en julio del año pasado y su último paradero lo situó en Riga (Lituania). Todos los relacionados niegan estar envueltos en la estafa y dijeron que todo el dinero recibido está basado en contratos suscritos.

El escrito está acompañado con fotos públicas de los acusados, de dos Santos y de Mangueira. Las fotografías de Onderwater y de da Cunha son de sus pasaportes.

Las diferencias entre el proceso judicial y la entrega hollywoodense pueden estar en el final, en la película los ladrones se salieron con la suya…