De metro y poesía en París

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En un cartel de un metro de París se lee el verso »Él sabe, quizás, las nubes, de qué país vienen».

El autor no es un consagrado de las letras, sino una niña de ocho años llamada Darcielle, ganadora del Gran Premio de Poesía de la Compañía de Transporte de París (RATP).

Además de gestionar los metros, tranvías y autobuses de la capital de Francia, la RATP convoca cada año a un concurso de poesía, lo cual forma parte de un viejo compromiso de la empresa.

‘Desde hace 25 años, la RATP ofrece a sus viajeros, durante sus trayectos, momentos de poesía que les permiten estar en contacto cotidiano con los grandes textos del género gracias a la operación De líneas y de rimas, que presenta poemas de autores relevantes’, explicó la entidad en un reciente comunicado.

A ello se añade que desde 1997 también promueve la poesía amateur al organizar los grandes concursos abiertos a toda la población.

Este año ya se lanzó la convocatoria y los interesados podrán enviar sus textos sobre temas libres del 13 de marzo al 14 de abril, en las categorías Infantil, Juvenil y Adulto, los cuales serán valorados por un jurado presidido por la actriz y novelista Isabelle Carré.

Los ganadores verán sus creaciones publicadas en los carteles de metros, tranvías y autobuses de París, mientras los viajeros una vez más podrán amenizar sus trayectos descubriendo los versos escritos por sus conciudadanos, quizás futuros escritores.

De los más de 11 mil participantes en la edición del año pasado, resultaron premiadas piezas como la de Ophelie, de 16 años: ‘Un billete estrujado conserva su valor/Una flor marchita conserva su esplendor/ Y el hombre maltratado, ¿conserva él su honor?’.

También fue premiada Marie-Lise, a sus 57 años, que presentó un breve verso: ‘Mi consciencia, ese batir de alas enloquecido contra el cristal del mundo’.

Y Anne, de 40 años, obtuvo un galardón con una reflexión cargada de nostalgia: ‘Cuando niños, a veces dudábamos del viento, nunca de nuestras alas’.

Para este año, los ganadores serán dados a conocer en el verano y entre ellos quizás esté Caroline, una chica de unos 25 años con quien compartí un largo viaje en metro y me leyó, toda entusiasmada, el texto que preparaba.

‘¿Te parece bueno? ¿Podré ganar?’ preguntó, y le respondí que sí, ‘claro que sí’, todavía sorprendida de ver a tanta gente motivada por la poesía en medio de la monotonía de un metro.