Chimamanda Adichie: «Todo lo que conocemos de Africa proviene de la literatura occidental»

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Chimamanda AdichieChimamanda Adichie comienza su charla presentándose como una contadora de historias. Lectora precoz, durante su temprana infancia en Nigeria consumía exclusivamente literatura norteamericana e inglesa. Eso la marcó a la hora de comenzar -también en forma precoz- a escribir: «Escribía exactamente el mismo tipo de historias que leía. Todos mis personajes eran blancos de ojos azules, que jugaban en la nieve, comían manzanas, bebían cerveza de jengibre y hablaban seguido sobre el clima. Esto a pesar de que vivía en Nigeria: no teníamos nieve, comíamos mangos, y no hablábamos del clima porque no era necesario», explica la joven novelista.

Todo cambió cuando descubrió los libros y autores africanos. «Gracias a autores como Chinua Achebe y Camara Laye mi percepción mental de lo que debía ser la literatura cambió. Me di cuenta de que la gente como yo, niñas de piel de chocolate cuyo cabello rizado no se podía atar en colas de caballo también podían existir en la literatura. Y comencé a escribir sobre cosas que reconocía», reconoce.

Adichi, que cuenta con cuatro novelas publicadas -la última, Americanah, recibió el premio del Círculo Nacional de Críticos de Libros en los EE.UU. en 2013 y será llevada al cine protagonizada por Lupita Nyong’o-, cree que algo similiar ocurre con la imagen que circula en el imaginario popular mundial sobre África.

«Impera una sola historia sobre África relacionada con la catástrofe. En esta sola historia no hay posibilidad de sentimientos más complejos que la lástima, no hay posibilidad de una conexión como iguales. Percibir esta realidad fuera de su país afianzó su identidad africana . Pero si yo no hubiera crecido en Nigeria y si mi impresión de África procediera de imágenes populares también creería que África es un lugar de hermosos paisajes y animales e incomprensible gente que libra guerras sin sentido y muere de pobreza y Sida. Incapaces de hablar por sí mismos y esperando ser salvados por un extranjero blanco y gentil.»

La escritora considera que esta historia imperante sobre África procede de la literatura occidental. Y cree que los orígenes de esta forma de mirar lo africano se remonta varios siglos hacia atrás. «Es imposible hablar de una sola historia sin hablar de poder. Cómo se cuentan las historias, quién las cuenta cuándo se cuentan, cuántas historias se cuentan, en verdad depende del poder. El poder no es sólo la capacidad de contar la historia del otro sino de hacer que esa historia sea la historia definitiva.

«La única historia -continúa- crea estereotipos y el problema con los estereotipos no es que sean falsos sino que son incompletos. Hacen de una sola historia la única historia. Es cierto que África es un continente lleno de catástrofes. Pero hay otras historias que no son sobre catástrofes y es igualmente importante hablar sobre ellas.»