Cécile McLorin Salvant cautiva Tánger con su jazz

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Cécile McLorin SalvantCuando Cécile McLorin Salvant escuchamúsica jazz dice que le provoca «una emoción profunda», la misma que esta noche ha transmitido la artista con su maravillosa voz en su concierto en Tánger.

Con sus 24 años, McLorin Salvant no solo cautiva cuando canta, su carisma lo lleva con ella dentro y fuera del escenario. De sonrisa tímida y cercana, sus gestos y su dulzura al hablar provocan una ternura inmediata.

La comparan con Ella Fitzgerald, lo que para McLorin Salvant supone «un honor», aunque no duda en asegurar que también le produce un poco de estrés porque «ella es un genio y no creo que sea justo, pero entiendo que cuando se come una nueva fruta hay ganas de compararla».

Esta noche llegó con un vestido blanco a juego con sus fieles gafas del mismo color y junto al pianista Aaron Dieh, la batería de Pete Van Nostrand y el contrabajo de Paul Sikivie dio el pistoletazo de salida con «Yesterday’s» compuesta por Jerome Kern.

«Es un placer estar aquí hoy. Es mi primera vez en Marruecos, en África. Es genial. Estoy muy contenta», explicó al público que la esperaba en el Palacio de las Instituciones Italianas, una joya arquitectónica de Tánger.

Durante el concierto, celebrado en el marco de la 15 edición del festival Tanjazz, cantó varios temas en francés como la canción «Le front caché sur tes genoux», un poema de origen haitiano de Ida Faubert al que McLorin Salvant ha puesto música.

 En una entrevista a Efe, la cantante comenta que sus influencias musicales «son muchas», y menciona a algunos artistas como Mercedes SosaLouis Armstrong, Betty Carter, Barbara Morrison, Carmen McRae, la pareja flamenca Lole y Manuel o Billie Holiday, de quien cantó esta noche el tema «What a Little Moonlight Can Do».

Nacida en Miami, de madre francesa y padre haitiano, McLorin Salvant fue nominada el año pasado con su último trabajo «Woman Child» al mejor disco de jazz vocal en los Grammy, y en 2007 grabó su primer álbum, «Cécile».

Ganadora del prestigioso concurso de jazz Thelonious Monk International Jazz Competition, donde triunfó en 2010, esta joven prodigio cuenta que comenzó a tocar el piano a los cuatro años y que «la música siempre estuvo presente en mi casa».

A los 17 años se marchó a estudiar canto, jazz y derecho a Aix-en-Provence, en Francia, y fue allí donde uno de sus profesores la animó a seguir a fondo con este género musical.

Para ella, el jazz «es una de la músicas más ricas porque tiene muchos elementos diferentes que podemos pensar que son contradictorios pero que siempre van juntos. Tenemos la música popular, el folclore y también ese lado muy artístico, muy intelectual y muy desarrollado».

En lo que respecta su relación con el público afirma que «si trasmito algo, ya es bueno. Como amante de la música siempre me ha gustado sentir una emoción profunda. En cierto sentido, me gusta llorar cuando escucho música y me gusta cuando consigo hacer llorar a la gente».

Esta noche, tras una intensa hora y media de concierto, McLorin Salvant abandonó el micrófono y se marchó sonriente, pero volvió para decir adiós al público junto a los músicos que recogieron del suelo algunas de las flores que les lanzaron.

Se fueron y aparecieron de nuevo para deleitar a los presentes con una ultima canción compuesta por Gordon Jenkins: «Goodbye».