Amar no es un Delito: nuestra lucha en África

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cartelUna imagen vale más que mil palabras, o al menos eso se dice en la calle. Una imagen también cuenta historias, algunas más felices que otras. Una imagen puede tener el poder de inspirarnos, de hacernos partícipes de biografías ajenas, de empoderarnos. Pero hay imágenes que valen más de mil palabras y hay otras que no valen ninguna.

En esta ocasión, desde Amnistía Internacional hemos querido contar la historia de todas aquellas personas que luchan porque amar no sea un delito. En muchos casos se trata de una lucha silenciosa y anónima que se libra en aquellos países que criminalizan la orientación sexual e identidad de género. En otros está protagonizada por activistas que trabajan por derribar los muros de la homofobia y transfobia. Personas conocidas y desconocidas, personas que viven y personas cuya vida fue arrebatada, personas que tienen mucho que contarnos y decirnos.

La exposición fotográfica ‘Amar no es un Delito, nuestra lucha en África’ nace con este propósito: llevar a la calle el día a día de aquellos que entienden sin fisuras que todos los derechos son para todas las personas. Esta vez no serán aquellos discursos que alientan la homofobia y transfobia los protagonistas. Tampoco lo serán aquellos que legitiman las leyes destinadas a criminalizar la homosexualidad. Ellos no tienen nada que decirnos.

En cambio, sí lo serán las personas que luchan por los derechos humanos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI). Hablamos de Noxolo Nogwaza, activista sudafricana que antes de ser brutalmente asesinada dedicaba su tiempo a luchar contra la homofobia y violencia hacia las mujeres lesbianas en el township de KwaThema, además de disfrutar de un buen partido de fútbol con sus compañeras y aliadas de la organización LGTBI Ekurhuleni Pride Organising Committee (EPOC). También hablamos del camerunés Jean Claude Roger Mbede, sentenciado a tres años de prisión por enviar un  mensaje de texto a otro hombre en el que se leían las palabras “Te Quiero”. Este prisionero de conciencia, fallecido en enero de 2014 entendía que amar no es ningún delito al igual que Alice Nkom, su abogada y presidenta de la Asociación para la Defensa de los Presos Homosexuales en Camerún (ADEFHO), la cual a día de hoy sigue defendiendo incansablemente a todas aquellas personas que acaban en la cárcel por su orientación sexual o identidad de género.

Noxolo y Jean Claude ya no están entre nosotros, pero otros muchos siguen su testigo. Ahí está la activista ugandesa Kasha Jacqueline Nabagesera, fundadora de la organización LGBTI Freedom and Roam Uganda, que valientemente lucha desde su país contra las leyes y voces que quieren decidir a quién se puede amar y como hay que hacerlo. Gracias a personas como ella la reforma de la ley en Uganda que recriminalizaba la homosexualidad y establecía la pena de muerte no saldría adelante. Gracias a ella también contamos en la exposición con los rostros e historias de activistas y personas LGTBI de su país, tras habernos cedido imágenes que completan la exposición Amar no es un Delito.

Organizada por el grupo de Diversidad Afectivo-Sexual de Amnistía Internacional Euskadi, esta muestra abarca la lucha por los derechos humanos de las personas LGBTI en Kenia, Sudáfrica, Camerún, Zambia y Uganda a través de 27 imágenes que valen más de mil palabras. Inaugurada en Bilbao el pasado mes de enero bajo el paraguas del Festival de Cine Internacional LGTBI Zinegoak, actualmente se encuentra en la Biblioteca Central de Donostia-San Sebastián como actividad complementaria al Festival de Cine y Derechos Humanos (hasta el 22 de abril). Después llegará en junio a la sala de exposiciones del Centro Cívico Hegoalde en Vitoria-Gasteiz, para continuar su recorrido por otras ciudades y municipios.

Conectar a la ciudadanía con estas biografías de resistencia significa rendir un homenaje a su lucha diaria. Contar la historia de estas personas en la calle supone afirmar que amar no es ningún delito. Visitar esta exposición también es un acto de empoderamiento y apoyo a todas las personas que defienden los derechos humanos en todo el mundo.

Se tratan de imágenes llenas de vida y de historias, imágenes que tienen mucho que contarnos, imágenes que hablan por sí solas. Desde Amnistía Internacional invitamos a toda la ciudadanía a escuchar a estos protagonistas y hacer nuestra su batalla, siendo conscientes que los derechos humanos se defienden y se luchan por y para todas las personas en todo el mundo.