Al Aswani: Después de una revolución como la egipcia, el cambio es inevitable

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Al AswaniEl escritor Alaa Al Aswani, que hoy ha presentado en Barcelona la versión catalana de “El Automóvil Club de Egipto”, se ha mostrado optimista por la situación de su país tras los hechos de la plaza Tahrir de 2011 y ha sentenciado que, tras una revolución de esas características, “el cambio es inevitable”.

Colaborador habitual de la prensa egipcia y referente intelectual de la plaza Tahrir, ha reconocido que no está de acuerdo con todo lo que ha sucedido después de las revueltas, pero considera que “la lección que queda de aquello es que, en cuanto hay una revolución, aunque se tarde un tiempo, los cambios son irreversibles”.

Ha alertado de que no puede verse aquella crisis política, que acabó con la salida del presidente Hosni Mubarak, tras casi 30 años en el poder, como un partido de fútbol de noventa minutos. “No se puede plantear -ha sostenido- cada seis meses si la revolución ha tenido éxito o no. En la base, fue el cambio humano lo que provocó consecuencias políticas”.

Por otra parte, ha indicado que pasó allí dieciocho días, al lado de los manifestantes, y fueron los “más maravillosos y nobles” de su vida. “Allí aprendí qué quiere decir la palabra pueblo”, ha apostillado.

A pesar de eso, ha desvelado que, aunque siempre supo que en Egipto habría un día una revolución, no pensó que se iniciaría con una manifestación convocada el día 25 de enero de 2011, a la que no acudió en principio, “pensando que sería como otras, con unas 400 personas, todos conocidos”.

Sin embargo, tras escribir como cada día hasta las 00.30 horas, encendió la televisión de su casa y vio que aquello “era como el fin del mundo. Pensé, ‘finalmente lo hemos conseguido'”.

Su participación directa en las manifestaciones de la plaza del Cairo le permitió perfilar mejor su última novela, “El Automóvil Club de Egipto” (en catalán ha sido publicada por Edicions de 1984 y sus derechos en castellano son de Penguin Random House), en la que retrata la sociedad de su país antes de la caída de la monarquía y la descolonización, desde finales de los años cuarenta hasta 1952.

 Aunque el extenso fresco que ofrece ahora a sus lectores de casi 600 páginas transcurra en otra época, Al Aswani asevera que la revolución de la plaza Tahrir le hizo más fácil terminar la obra, en la que incluye hechos parecidos.

“No tuve que imaginar, sino transmitir todo lo que había visto”, ha dicho y ha agregado que su concepto de novelista es estar “siempre en medio de la gente”, lo que también se lo permite su trabajo de dentista, con pacientes que acaban siendo sus amigos, lo que le convierte en un médico un “poco especial”.

En esta obra coral, el escritor estructura la trama alrededor de una familia, encabezada por Abdelassis Hamam, descendiente de una familia poderosa y ahora arruinada que acaba en El Cairo, y el microcosmos del Automóvil Club, toda una institución en la capital, lugar de reunión de grandes personalidades, desde el rey y su corte a extranjeros importantes.

El padre de Al Aswani, también escritor famoso, lo llevaba de pequeño al lugar, donde ejercía de abogado, y allí conoció muchas historias que ahora ha puesto negro sobre blanco, a la vez que rememora la invención del automóvil y cómo los primeros coches llegaron a las tierras del Nilo.

Durante la rueda de prensa, celebrada en el marco de la Semana del Libro en Catalán, el novelista no ha obviado cuestiones como la relación ente Oriente y Occidente y ha afirmado que todavía hoy “quedan muchas cosas por hacer para que este mundo sea más humano y más justo”.

En cuanto a la actitud de los gobiernos occidentales sobre lo que ocurre en la zona, Alaa Al Aswani ha señalado que “siguen” al gobierno americano.

A su juicio, “matar y destruir un país -en referencia a Iraq– y matar a un millón de ciudadanos no es la mejor manera de construir la democracia”.