Aida Muluneh: al arte de narrar Etiopía a través de imágenes

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Por Richard Ruíz Julién
Cuando miras el trabajo de Aida Muluneh, está claro dónde radica su pasión: Etiopía, una cultura y modos de ver la vida que han dirigido desde el inicio su obra, actualmente exhibida en algunas de las galerías más importantes del orbe.

La obra de Muluneh atrajo la atención internacional hace más de una década y sus fotografías fueron expuestas en el MoMA, en el Museo Aga Khan de Toronto, en el festival de Baden, Austria y en David Krut Projects, en Nueva York.

Aunque nació en esta nación del cuerno africano, pronto se convirtió en una niña de la diáspora.

Cuando era joven vivió en Yemen, Inglaterra y Chipre, antes de establecerse definitivamente en Canadá. Su educación la llevó a los Estados Unidos, donde se graduó de la Universidad de Howard, en Washington DC.

Más tarde, se convirtió en fotoperiodista del Washington Post, antes de mudarse finalmente a Addis Abeba, en 2000.

‘Mi labor a menudo comienza con un boceto, y abordo cada imagen como una producción cinematográfica en la que el personaje, el diseño del escenario, la iluminación y el estilo se unen’, comentó a Prensa Latina.

‘Utilizo la pintura facial como una forma en la que la inspiración es impulsada por la ornamentación del cuerpo, no solo en mi país, sino también en varias partes del mundo. Estoy profundamente influenciada por varios ritos tradicionales, por lo tanto, en cierto sentido, estoy trayendo el pasado al futuro a través de diversas formas’.

En 2010, estableció Africa Creative Consulting, una compañía privada dedicada a educar y desarrollar a la sociedad a través del arte.

La organización encabeza Addis Foto Fest, un certamen en el que participan cada año fotógrafos internacionales.

Muluneh también es parte de un movimiento más grande, con diferentes instituciones asociadas, como el Center for Photography, radicado en esta capital, que trabaja para proporcionar plataformas de capacitación, así como para crear una mejor narrativa de este territorio.

‘Los principales desafíos para los fotógrafos en nuestro continente es la falta de instituciones adecuadas y suficientes que enseñen con miras a ayudar a competir en el mercado internacional’, refirió.

‘Creo que nuestro enfoque debe ser desarrollar un lenguaje visual que ofrezca una perspectiva equilibrada en lo que respecta a África; sin embargo, esto no se podrá lograr hasta que construyamos nuestras propias escuelas y plataformas para compartir estas imágenes de perspectiva’.

‘Etiopía tiene una larga historia con el cristianismo (más antiguo que Europa), el Islam (la primera que aceptó a los musulmanes) y el judaísmo (la unión del rey Salomón y Sheba, que estableció el imperio con el nacimiento de Menelik)’, recordó la artista.

Todas estas religiones aún existen y, en su opinión, configuran el entorno en distintos grados.

‘En mi muestra The World is 9, llevada a Nueva York, quería crear una pieza en diálogo con los grabados que se encuentran en las iglesias ortodoxas y con las imágenes de Haile Selassie, quien a menudo se representaba sosteniendo una réplica del mundo en una mano, y en la otra, haciendo un gesto con tres dedos, simbolizando la Santísima Trinidad’.

Una actitud similar, señaló, también se puede encontrar en las imágenes budistas. ‘Dicho esto, esta pieza es en cierto sentido acerca de la fe y la espiritualidad’.

‘Visualizo allí dos tipos de mujeres: la que está ansiosa por casarse y la que está casada sin querer casarse. Para muchas aquí, existe la presión de las familias para contraer matrimonio y tener hijos. Es interesante para mí que a medida que nos acercamos a la modernidad, el tira y afloja existe entre las féminas que todavía desean seguir sus carreras y, al mismo tiempo, tienen una familia.

‘Durante la última década de mi vida en Etiopía, y mientras organizaba el Addis Foto Fest, me encontré con muchas imágenes de archivo’, relató.

‘Una de las cosas más impresionantes para mí fue lo majestuosas que se veían, cómo sus afros eran tan perfectos y hermosos. Esta pieza me recuerda ese período, que está lleno de orgullo, historia, cultura y dignidad’.