África: reinas y heroínas condenadas al olvido histórico

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Por Richard Ruíz Julién
Recoger leña, preparar la comida, fregar los platos, limpiar la casa y, en los ratos libres, asistir a la escuela: así se ve hoy a una mujer africana cuya historia, menos conocida, también cuenta con reinas y heroínas.
Según los especialistas, de ellas suele hablarse como un conjunto homogéneo, pero sus múltiples realidades son desconocidas.

Análisis y comentarios que contribuyen a perpetuar imágenes, relatos limitados, poco diversos y profundamente irreales. Tópicos trillados, habitualmente de carácter negativo.

Con el paso de los años, África se mitificó a través de la visión occidental y del paso de potencias por estos territorios que, ciertamente, dejó un rastro de miseria difícil de superar, a consideración de observadores.

Los estudiosos de este continente a menudo se preguntan cuántos nombres de mujeres africanas, y de su diáspora, han sido reconocidos en la historia universal.

El libro de la periodista e investigadora Sylvia Serbin, de origen antillano, ‘Reinas de África y heroínas de la diáspora negra’ (Wanafrica Ediciones), presentado en la Universidad de Addis Abeba, trata de enmendar ese vacío.

En los últimos años se han hecho esfuerzos manifiestos por recuperar a muchas féminas protagonistas de la historia, rescate que, sin embargo, ha dejado a un lado a las negras, sin relevancia para ser visibles y reconocidas, apuntó Serbin.

‘Los niños de origen negro, en particular, difícilmente podrán construirse una identidad fuerte si solo disponen de la esclavitud y la colonización como patrimonio histórico sobre el que apoyarse’.

Rebeliones contra el saqueo. El comercio de personas. La contribución a la producción, al desarrollo de sus pueblos. Luchas por la libertad. Contra la intolerancia sexual.

El enfrentamiento a propuestas religiosas importadas que las culpabilizaban, haciendo retroceder los estatus logrados. Su labor por preservar tradiciones, creencias y acciones milenarias que los colonialistas incitaban para su desaparición, son algunos de los hechos que recoge este material.

Mujeres como Anne Zingha, la reina de Angola que siempre se negó a someterse a los conquistadores, tratándoles y negociando con ellos en condiciones de igualdad, siempre acompañada de sus mejores amantes.

Abla, la princesa Pokou, que encabezaba las batallas militares con su hijo a la espalda, al que no dudó en sacrificar para salvar a su pueblo.

Tassinn Jangebe la efímera monarca de Dahomey, que en la ceremonia de su abdicación no dudó en rociar con agua, ante la multitud presente, sus partes más íntimas mientras gritaba por el dolor sufrido por la pérdida de su hijo.

No se había vuelto loca. Formaba parte de una tradición de los akan de Ghana y Costa de Marfil, así como los fons de Dahomey, que consideraban que cuando un gran peligro amenazaba a su sociedad, ellas deberían mostrar lo más íntimo y oculto, caminando en procesión completamente desnudas, denunciando de esa manera que si las tensiones se perpetúan la sociedad se desintegra.

También figura Ndete Yalla, reina Walo, que tuvo que enfrentarse a dos realidades complejas.

Por una parte, los moros trarzas, guerreros esclavistas que vivían del comercio transahariano, sembrando el terror en sus territorios de influencia.

Por otra, los colonialistas franceses que no soportaban pagar los impuestos marcados por las autoridades locales.

Se incluye en la investigación a las Ranavalonas, dinastías de reinas de Madagascar; una de ellas tomó las armas al frente de su pueblo para luchar contra los franceses que querían apropiarse de sus tierras y territorios, siendo el pueblo malgache bastante más culto que la mayoría de los integrantes del ejército invasor, cuyo máximo responsable, el general Joseph Gallieni, dio reiteradas muestras de su crueldad, brutalidad y desprecio.

Mujeres influyentes como la egipcia Nefertiti. Mientras la historia nos la suele recordar por su enorme belleza, se oculta el papel determinante que tuvo en el Nuevo Imperio como mujer de acción. La maliense Kassa.

Malan Alua, la mesalina negra, de Costa de Marfil, recordada por sus amantes y por su crueldad. Nadie se atrevía a negarle nada, a llevarle la contraria, por las terribles consecuencias que podría acarrear.

Madame Tinubu, política y respetada mujer de negocios, que en la Nigeria actual todavía es venerada.

Serbín no se olvida de las madres de héroes como Sogolon Kedjou, madre del fundador del imperio mandinga.

Nandi, progenitora de Shaka, fundador del imperio zulú. Sin olvidar a Nongqawuse, trágica profetisa de los xhosas de Sudáfrica, a doña Beatriz, la Juana de Arco del antiguo Reino del Kongo, o a Alice Lenshina, fundadora de la Iglesia Lumpa de Zambia, entre otras muchas.