El móvil está cambiando África

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movil africaEl smartphone e Internet están revolucionando el continente, donde ha nacido un ecosistema de emprendedores dispuestos aprovechar una oportunidad de negocio y desarrollo única en el mundo

El smartphone se hace grande en África. Si en Occidente ha revolucionado la forma en que nos comunicamos, accedemos a la información o pasamos nuestro tiempo libre, en África está creando una revolución que va más allá de un cambio de modelo, ya que supone una importante ayuda al desarrollo de estos países que ven en Internet y el móvil la forma de superar las carencias que les impiden crecer: el móvil es prácticamente la única vía para conseguir un negocio próspero en la actualidad y la única forma de acceder a determinados servicios.

Cientos de start-ups tecnológicas nacidas en África buscan aprovechar las oportunidades que brinda una tecnología global gracias a la interconexión sin límites ni barreras que ofrece un móvil conectado a Internet. En paralelo, las grandes corporaciones como Google, Facebook o IBM tratan de hacerse con un pedazo de este pastel, uno de los mercados tecnológicos con mayor potencial de crecimiento y que más rápidamente se están expandiendo en el mundo.

Mientras que hace una década estas empresas daban la espalda a África al considerar que los africanos eran demasiado pobres como para poder permitirse sus productos y servicios, ahora ven en el continente una oportunidad de negocio que no ofrece ninguna otra región del planeta. Y es que casi 700 millones de africanos tienen contratada una línea de telefonía móvil, de los cuales hasta 162 millones poseen además Internet en ella, según datos de la ITU. Para hacerse una idea de la importancia del smartphone basta con mirar la estadística de suscripciones a un servicio de conexión a Internet tradicional: apenas 4 millones.

Una de las razones para el éxito tanto de la penetración de estas tecnologías como del florecimiento de nuevas empresas se debe a causas demográficas: en algunas ciudades africanas de más rápido crecimiento hasta el 70% de los habitantes tienen menos de 30 años. Es un continente joven, y los jóvenes han visto en el móvil un elemento que les permite superar barreras y competir en el mercado mundial en igualdad de condiciones.

“Los jóvenes africanos primero demandan tener un móvil y después quieren consultar información con él”, explica Aly Khan Satchu, un analista de Nairobi, al Financial Times.

Desde el primer momento superan las barreras geográficas y pasan a consumir información y a utilizar servicios que van más allá de sus ciudades y países: son una audiencia con vocación global, ya sea como usuarios o como emprendedores. Este crecimiento del mercado móvil está permitiendo a algunas empresas africanas vender sus productos a través de Internet, creando un potente mercado interno en constante crecimiento.

Aunque no todo es tan bonito: los principales lastres para estas nuevas empresas son los altos costes que tienen sus infraestructuras, la excesiva regulación y los costes financieros, lo que les impide ser, por el momento, competitivos a nivel internacional. Además, el crecimiento de una start-up en África no es tarea fácil, y sólo unas pocas han conseguido demostrar viabilidad real. Esto se debe a que existen decenas de aplicaciones y empresas que se dedican a lo mismo, lo que ha creado un mercado excesivamente fragmentado en el que casi todas las empresas consiguen sobrevivir, pero ninguna es capaz de destacar. Hay una feroz competencia que canibaliza a las empresas entre sí. Por otra parte, la guerra de precios entre estas compañías ha provocado una caída generalizada de los beneficios, por lo que muchas de ellas buscan hacer de la necesidad virtud, creando nuevos productos que cubran necesidades para la población y, de paso, que les ayuden a mantener las cuentas en orden.

Muchas de las empresas que han conseguido triunfar simplemente imitan modelos occidentales, mientras que otras compañías carecen de los medios económicos para comercializar sus productos y se ven obligadas a trabajar directamente con los operadores de telefonía, aquellas empresas que hace poco más de una década iniciaron esta revolución gracias a emprendedores que no tuvieron miedo a vender tarifas de telefonía móvil a una población que carecía de electricidad o vivía con menos de un dólar al día.

Uno de esos emprendedores es el ahora multimillonario y filántropo Mohamed Ibrahim, fundador de Celtel, la operadora de telefonía móvil que fundó este sudanés en 1998 y que vendió en el año 2005 por más de 3.000 millones de dólares, cuando la empresa contaba con 24 millones de clientes en 14 países africanos. Tras pasar por varias manos, en la actualidad pertenece a la india Airtel. Aunque la mayor operadora del continente es la sudafricana MTN, que ya cuenta con más de 105 millones de clientes y presencia en países como Irán, Yemen, Siria o Chipre.

Ahora las multinacionales están mirando hacia África: al poder de Airtel en el continente se une la creciente presencia de la británica Vodafone, que ya se ha convertido en la segunda operadora más importante gracias a acuerdos con otras compañías, como el que mantiene en Sudáfrica con la semiestatal Telkom. Por otra parte, a la competencia que mantienen las ahora grandes empresas africanas entre sí (la nigeriana Globalcom o la angoleña Unitel, entre otras) se unen empresas del Golfo como la kuwaití Zain, que compró en su día Celtel, o la emiratí Etisalat.

Pero no sólo están llegando empresas de telecomunicaciones: Facebook ha abierto oficinas en Johannesburgo, Airbnb ha convertido el continente en un objetivo prioritario para su negocio y empresarios como Richard Branson, fundador de Virgin, están colaborando con iniciativas para que África supere sus carencias y pueda situarse en primera línea. Iniciativas como el Ampion Venture Bus, un recorrido en autobús por 16 países para crear más de 50 start-ups que ayuden al desarrollo, y en el que participaron en 2014 más de 200 emprendedores, muestran cómo África es el objetivo número uno para las compañías tecnológicas, ya que encuentran una población joven, abierta al cambio e innovadora que está dispuesta a embarcarse en proyectos de alta envergadura sin ningún miedo.

Sin embargo, los africanos llevan la delantera al resto del planeta en algo aparentemente sencillo pero que se ha demostrado difícil de implantar por ahora en Occidente: el pago con el móvil, un servicio que permite a los usuarios realizar transacciones monetarias desde su teléfono móvil y sin necesidad de recurrir a tarjetas de crédito o cuentas bancarias.

Unos 100 millones de personas usan dinero móvil en el mundo, de los cuales 40 millones están en África, según explica a elPeriódico Johan de Lange, vicepresidente de Clickatell. Curiosamente, en este caso la falta de regulación y la pobreza propiciaron que estos servicios proliferasen. “Creo que la cuenta bancaria es un servicio demasiado caro para este tipo de personas, ya que la mayoría de los nigerianos por ejemplo ganan menos de diez dólares al mes”, explica.

El servicio más importante de estas características es M-Pesa, una compañía keniata nacida en 2007 que ahora mueve transacciones cuyo valor rozan el 25% del PIB del país, estimado en más de 45.000 millones de euros (datos de 2014), por lo que estaríamos hablando de movimientos que superan los 11.000 millones de euros en pagos por el móvil en un país como Kenia.

En la actualidad, la mayoría de las transacciones económicas en países de África se realizan a través de estos servicios móviles, si bien el sector está ahora regulado y muchos bancos ya llevan la delantera: “En Nigeria, por ejemplo, cuando en el 2010 y el 2011 el banco central sacó su reglamento, se determinó que los bancos lideraran las iniciativas de dinero móvil. Los operadores se vieron relegados por los bancos”, continúa Johan de Lange.

En cualquier caso, estas populares empresas africanas ya han conquistado otros mercados: M-Pesa ya está presente en países tan dispares como Afganistán, India, Albania o Rumanía.

El ingenio y las ganas de superar barreras están haciendo de África el continente con mayores oportunidades para el sector de las Tecnologías de la Información. Mientras que la primera oleada de inversores parece haberse agotado, algunos analistas indican que se está observando un inusual movimiento de extranjeros que ahora buscan invertir en estas nuevas compañías, como explica Ayisi Makatiani, el que fuera creador de Africaonline, al Financial Times.

África se ha aliado con el móvil y lo está utilizando como arma para crecer y superarse, pero también para llevar la delantera a otros países en la implantación de nuevos usos para la telefonía móvil. Un movimiento que ya es imparable y que busca convertir al continente en una tierra de oportunidades, desarrollo, crecimiento e innovación. Todo ello desde la palma de la mano.